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sábado, 22 de octubre de 2016

RELATOS DE UNA LOGAN DE TERY LOGAN

RELATOS DE UNA LOGAN”
(de Tery Logan)



Autora: Tery Logan
Editorial: Editorial Fanes
Prólogo: Ralph Barby
Ilustrador: Anhell Martinez
ISBN: 978-84-944353-4-8


Este libro de realismo negro es uno de mis últimos descubrimientos en cuanto a libros de relatos se refiere. Y he de decir que me ha sorprendido para bien.

Lejos de los monótonos libros de relatos que solemos encontrar, con “Relatos de una Logan” vivirás tal cantidad de emociones y situaciones que no te aburrirá.

Os encontraréis con historias de amor tan dispares como la de Diane y Harry, hasta la divertida historia de Juana la Loca flirteando por internet desde la cárcel. También hay espacio para los crímenes y hasta la ciencia ficción; y relatos tan inquietantes como el de la caja de música que marca el destino de quien la acciona. ¿Te atreverías a abrirla? Y cuando crees que ya está todo escrito, aparece “Sangre y alas” como colofón, el cual me dejó traspuesta, sin palabras estoy todavía para describirlo, es sin duda, mi relato preferido del libro, no me queda otro remedio que decirlo.

Lo que me ha gustado:
La variedad de situaciones y personajes que te hacen vivir distintas situaciones y emociones; su control sobre el ritmo y el tiempo en las historias consigue que no lo puedas soltar. Uno de sus puntos más fuertes es que es muy visual y dinámico, “ves” las escenas como si las estuvieras viendo en una pantalla, pero sin que por ello parezca que está escrito como un guión, que es lo que suele pasar en estos casos.

Lo que no me ha gustado:
Por poner una pega al libro, he de decir que no me ha gustado uno de los relatos del libro, cuyo título no mencionaré porque es simple cuestión de conexión, pues está escrito en la misma línea que los demás.

Así que ya sabes, abre este libro como si de una caja de música se tratara y descubre todas sus “melodías”, no lo sueltes hasta el final. ¡Lee y comenta!
Yo seguiré pendiente de las novedades de esta autora, y por lo que yo sé, me gustará el rumbo con el que continuará.
Volveré con noticias. Mientras disfrutad de la lectura.


                                               Autora


No perdáis de vista a esta polifacética autora, en su currículum destaca como guionista de cortometraje, escritora de relato negro, novela policíaca y microteatro de humor. Además, diseña cluedos en vivo, colabora en varios festivales de cine y webseries y es locutora de radio. Como podéis ver, ¡no pierde el tiempo! Descubrir autores así hacen que merezca la pena haber abierto este blog! ¡Sigue así Tery!



lunes, 17 de octubre de 2016

"Ulises" y "Plenilunio" de Sonia Yáñez Calvo

Ya es hora de ir volviendo al blog, el cual ha estado parado últimamente por causas de fuerza mayor, algunos ya sabéis por qué.

Esta vez y para variar volveré con dos relatos míos, ya publicados, en dos antologías de la editorial playa de Ákaba, "Mensajes en una botella", de la colección Palabras que curan, antóloga Rosa de Mena  (gracias a la cual empecé en esto de escribir) y "Ulises en la isla de Wight", de la colección Ulises, antólogo Elías López de la Nieta Pérez, respectivamente. Los demás relatos que he escrito los iré subiendo al blog a medida que se vayan publicando.

Para los que aún no habéis leído estos dos relatos, espero que os guste, y espero vuestros comentarios. En la reseña "Mensajes en una botella" explico cómo empecé en esto del blog y de escribir.

Ahí van:



"Ulises"



“…te diré que viví con un ser especial. Una luz tan sutil, esa fue la señal…”
Mónica Naranjo –Jamás-

“… cuando ponga un pie en el silencio, significara que mi padre ha desaparecido para siempre…”
Paul Auster –La invención de la soledad-

Este mensaje os lo escribo porque quiero dar voz a quienes están viviendo lo mismo que yo. Os cuento:
El infierno no es físico. Yo viví  allí. Comenzó aquel 27 de octubre como una mañana más. Fui hacia la cuna para despertar a mi hijo, Ulises. Esperaba recibir una sonrisa como todas las mañanas y encontré lo peor. Ulises estaba en la cuna, casi parecía dormido, pero la realidad era otra... Su cuerpo seguía en este mundo, pero su alma ya no. Se fue sin decir nada —pequeños héroes de muerte súbita—. Con él se marchó su risa y quedó el silencio.

Después de pasar días perdida entre las tinieblas, una mañana me fue enviado un mensaje en sueños: «Ella» se lo llevaba. La escena estaba bañada en una luz blanca. Ulises ni siquiera notaba el cambio, marchaba feliz. La imagen desapareció. Me desperté consternada y desconcertada. Dicen que los animales son capaces de ver el mundo espiritual, con el cual nosotros casi hemos perdido el contacto. Yo no sé si es así, pero mi perrita Lira, siempre alerta, vino conmigo y se hizo un ovillo a mi lado. Gracias a ella me calmé.

Rara epifanía que tardé en aceptar. Pero una sabia amiga me dijo: «Los mensajes son enviados cuando uno no puede darse paz a sí mismo».

Las palabras curan, palabras de los que te quieren, palabras de novelas, de poemas y canciones.
Palabras, palabras, palabras…

Y así, el tiempo y las palabras fueron llenando el silencio. Y casi sin darme cuenta, descubrí que esa luz que bañaba la escena —su luz— es la que me sigue iluminando, como las estrellas nos iluminan desde el firmamento. Firmamento que fluye sin fin.
.
Dedicado a Lira y a Freya por existir.








“Plenilunio”


I
“Tu gitana que adevinhas, me lo digas pues no lo sé, si saldré desta aventura, o si nela moriré…”
La voz de Sara Vidal se mecía al ritmo de la luna llena. Servando y su hija Sonia, eran dos de las muchas personas que estaban en aquel concierto de Luar na lubre. El ritmo de la música llevaba a Servando al pasado, a su infancia. Recordaba a su abuela materna Consuelo. En noches como aquella, cuando se quedaba a dormir en su casa siendo niño, su abuela le cantaba con una voz no muy distinta a la que ahora escuchaba y le contaba historias de lobos y de la Santa Compaña. Le decía que quien se encontraba con tal compañía, no tardaría en reunirse con ella. A Servando le hubiera gustado que Sonia la hubiera conocido, pero Consuelo había dejado el mundo terrenal a los pocos meses de nacer su bisnieta.
El concierto llegaba a su fin. Los recuerdos se disipaban, mientras que la luna marcaba el tiempo y guardaba sus misterios.
II
Años después Sonia repetiría ese concierto, esta vez acompañada de su novio Pablo. Con él volvería a escuchar los versos del tradicional tema “Tu gitana”, sin saber aún lo que la vida les depararía.
“o si nela perco na vida, o si nela triunfarei…”

Y pasaron años. Y un día, después de una noche de plenilunio, llegaría al mundo un ser especial, Ulises, el primer hijo de Sonia  y Pablo.
El ciclo de la vida seguía su misterioso curso. Cuando faltaban apenas unos días para que el pequeño cumpliera los seis meses, el tiempo decidió que Ulises ya había terminado su vida terrenal y se lo llevó, dejando a sus padres en las más oscuras tinieblas.

No era la primera vez que el tiempo cambiaba el oren natural del ciclo de la vida en aquella familia. Maruja, abuela paterna de Sonia, había perdido a su hijo José años atrás. La parca había vuelto con fuerza.
Pero Maruja sabía lo que tenía que hacer. En la siguiente noche de plenilunio, Maruja se dirigía hacia del monte para invocar a la luna, diosa de la fertilidad. Camino del monte, a cierta distancia, vislumbró las inconfundibles luces de la Santa Compaña. Sabía lo que aquello significaba, pero no le impidió continuar y alcanzar la cima. Una vez allí, en un claro entre las nubes, invocó a la luna con un conjuro que había aprendido a cantar escuchando a su madre, Consuelo.
III
Al poco tiempo, Sonia encontró roto un rosario que le había regalado su abuela. Maruja se lo había regalado cuando era pequeña. Juntó sus partes y lo guardó en la caja de los recuerdos. Cuando se lo contó a su abuela, esta le sonrió sin decir nada.

Tan solo unos meses después, Maruja fallecía. Y justo en ese mismo día, Sonia y Pablo descubren que están esperando a un bebé.
El tiempo fluye. Mientras tanto, los padres esperan al plenilunio que traerá de nuevo la luz a sus vidas, esperan la llegada de su hija, Luz.

“Tu gitana que adevinhas, me lo digas pues no lo sé.”

En recuerdo a los que ya no están.




(Derechos e imagen reservados por la autora Sonia Yáñez Calvo)