domingo, 16 de abril de 2023

La biblioteca macabra de Edward Gorey

La biblioteca macabra de Edward Gorey es un estuche con cinco títulos recientemente publicados por Libros del Zorro rojo. Estos libros icónicos del autor van acompañados de ilustraciones tan oscuras y perturbadora como sus historias. Es curioso que en un principio la elección del blanco y negro fuese por necesidades económicas  de impresión, y al final Gorey, como él mismo dijo, acabó pensando solo en escala de grises.

Cada una de las historias es breve y críptica, y el conjunto da la impresión de un universo oscuro y decadente. A lo largo de los libros, Gorey utiliza su estilo inconfundible y su amplio conocimiento de la literatura gótica para crear un imaginario que combina lo macabro, lo intrigante y lo humorístico, en una obra magistralmente ilustrada. La niña desdichada impacta más que el resto de títulos de este estuche por su falta de humor, tampoco encontramos los pareados característicos de los demás títulos; en El jardín maléfico la naturaleza traga a parte de un familia; en El zoo absoluto casi descubrimos un bestiario particular de Gorey, en La procaz intimación el Demonio arrebata a una señorita; en su obra cumbre, Los pequeños macabros, un niño muere de forma absurda a la vez que perturbadora, por cada letra del abecedario.

La lectura de estos títulos nos incomoda, nos perturba y a la vez nos atrapa, y aunque parezca extraño, si, también nos hace reír por momentos por el absurdo de ciertas escenas. De su obra han disfrutado grandes y pequeños. Su legado lo podemos reconocer en su mayor fan,Tim Burton. El humor, la decadencia, lo inquietante y la estética tan característicos que Tim Burton nos ha devuelto a través de sus películas. La obra de Gorey se ha convertido en obra de culto. 



Edward Gorey 

Chicago , 1925

A los tres años y medio aprendió solo a leer; a los cinco leyó Drácula, a los siete Frankenstein y a los ocho todas las novelas de Victor Hugo. Hizo los estudios primarios (era tan precoz que se saltó el primer año y el quinto) en la escuela activa Frances W. Parker, donde tuvo un buen profesor de dibujo. Al terminar la enseñanza secundaria asistió un semestre al Art Institute de Chicago. En 1946 entró en Harvard, donde estudió francés y compartió habitación durante dos años con Frank O-Hara, que llegaría a ser el más célebre poeta de la Escuela de Nueva York. Desde el comienzo llamó la atención por su aspecto y por sus excentricidades. Era muy alto, llevaba el flequillo aplastado sobre la frente como un emperador romano, los dedos cargados de anillos y tenía una manera histriónica de hablar. Una amiga lo recuerda con las uñas de los pies pintadas de verde caminando descalzo por la calle. A fines de los años 40, con O-Hara y otros jóvenes, apoyados por algunos profesores de la facultad, formaron el Poets- Theater de Cambridge. Unos escribían, otros actuaban y Gorey hacía los decorados. En 1953 se mudó a Nueva York y empezó a trabajar en la editorial Doubleday como diseñador de portadas para las reediciones de clásicos modernos. Ese año escribió, ilustró y publicó su primera obra, The Unstrung Harp. Entre 1956 y 1979, vestido con un largo abrigo de piel de mapache, zapatillas de tenis, una gruesa bufanda y un collar, asistió a todas las funciones y a muchos de los ensayos del New York City Ballet. En 1983 se instaló en Yarmouth Port, Cape Cod, en una casona de dos siglos que llenó de libros, películas, muñecos, gatos (que adoraba) y objetos esféricos. Allí vivió solo hasta el final, sin dejar de escribir y dibujar y crear títeres y marionetas para pequeños teatros de la zona. Publicó en vida más de cien libros y dejó otros setenta escritos pero sin ilustrar. Quienes lo conocieron lo describen como una persona extremadamente inteligente, culta y afable. Falleció en Cape Cod en 2000

domingo, 18 de diciembre de 2022

Cartas de amor y rebeldía de Lydia Cacho



Cartas de amor y rebeldía, publicado por Debate, es mi primera toma de contacto con la periodista, escritora y activista mexicana Lydia Cacho. Me puso en la pista una publicación de mi querida Cristina del Valle, en la que anunciaba una presentación del libro. Pude ver la presentación vía Online: Lydia Cacho estaba acompañada de tres amigas: la actriz e historiadora Lidia San José, la actriz embajadora de la ONU Mujeres contra la violencia de género Cecilia Suárez, y Cristina del valle, cantante de amistades peligrosas y  activista feminista, que participaban en la presentación leyendo una carta que Lydia les había mandado en su momento y que se incluía en el libro Cartas de amor y rebeldía. Después de que Lydia recordase el secuestro que sufrió en su país natal y las «situaciones surrealistas» como dijo Lydia que vivió  «desnuda el mundo en el que vivimos cuando un ser humano se defiende en tres sistemas y lo envuelve de la manera más perversa», las tres amigas destacaban la fortaleza de Lydia, pues ha sido capaz de enfrentarse a un torturadores asesino de mujeres,  «ha sido capaz de que ese ser agache la cabeza» recordaron.

Lo que cuentan esas cartas y como surgió el libro me decidieron a comprar el libro y descubrir así, a una mujer rebelde y valiente.

 

La autora se sumerge en cuarenta y seis años de diarios fotografías y cartas que ha ido conservando para componer Cartas de amor y rebeldía. Las primeras líneas te ponen en situación: «desde el exilio escribo este libro que inesperadamente se puso frente a mis manos vacías y temblorosas, ligadas a escribir una palabra más sobre lo injusto, porque la muerte nuevamente me pesó los talones y mis piernas cansadas querían detener el paso, darse por vencidas, entregarse al vacío, a la pérdida, al agotamiento y a la soledad. El 23 de julio de 2019 unos sicarios entraron en mi hogar, y mataron a mis perras, fieles compañeras de mis días, mientras la fortuna quiso que mi viaje encontrara obstáculos para no llegar a tiempo a lo que parecía el último enfrentamiento con la muerte.»

Y así, desde la primera vivencia narrada por la pluma de una niña rebelde de 12 años de clase media, que es capaz escapar de su hogar porque se niega a aceptar el destino manifiesto que le pone el machismo, traza el nítido retrato de una vida entregada a la búsqueda esencial, al romance, la pasión, la poesía y la indignación por vivir en un mundo injusto. Es también un libro donde plasma sus propias catarsis personales, pues ella misma nos dice que Cartas de amor y rebeldía «es la historia de cómo llegó de vuelta a mis manos el otro pedazo de mi corazón para no morir de hastío.» 

Es también un homenaje a su madre pues gracias a ellas surge la idea de empezar a escribir:

«cuando mi madre me entregó la primera libreta en 1975 y me dijo «escribe lo que sientes» coma sin saberlo iniciaba un viaje que ya quiso recorrer también pues soñaba con ser escritora sus cartas aquí publicadas son un homenaje a ella que ya muerta publicó un retazo de su palabra que inexorablemente va atada a la mía.»

El libro tiene más valía por su testimonio honesto que por su estilo literario. Es un torbellino de emociones, tanto para su autora como para sus lectores. La verdad es que el final me dejó por un lado una sensación de injusticia tremenda. Me parece muy triste que después de todo lo que ha hecho, tenga que irse de su país y separarse de los suyos. Por otro lado, a nivel social, pienso que si no fuera por mujeres como ella el mundo sería más oscuro. Feministas como ella sí me representan. Recalco esto porque hace poco estuvo envuelta en polémica por unas declaraciones que hizo sobre la ley trans. Esto refleja como está el panorama de revuelto. No creo que mujeres como Lydia Cacho que han arriesgado su vida literalmente por la igualdad tengan que justificarse o disculparse. Su trayectoria profesional y de vida la avala. Quién la ha leído o seguido lo sabe, y si no, Cartas de amor y rebeldía es una muy buena opción para descubrirla. Para mí ha sido una revelación. Una mujer valiente y rebelde de las que nos hacen mucha falta. Porque como la propia Lydia dice «somos uno y cada una somos todas las demás.»




Lidia Cacho nació en Ciudad de México en 1963. A los 23 años inició su carrera periodística mientras trabajaba también como defensora de los derechos humanos de mujeres y niñas. Desde los dieciséis el feminista. Ha publicado Amor, por ti daría yo la vida (Premio Demac, 2000), más tarde titulada Muérdele el corazón (2006) , Los demonios del Edén (2005), Esta boca es mía… y tuya también (2007), Memorias de una infamia (2008), Con mi hij@ no (2009 ), Esclavas del poder (2010), El silencio es nuestro (2013), Sexo y amor en tiempos de crisis (2014), En busca de kayla (2015), Ciberespías al rescate: en busca de Sam (2017), Tiembla (2017) y #EllosHablan (Debate 2018), además de colaborar en los libros La ira de México (2016) Fifty shades of Feminism (2016)'y Tsunami 2 (2020). Su obra ha sido traducida países es autora de más de dos mil artículos y reportajes en periódicos y revistas de todo el mundo han recibido más de 50 y cinco galardones internacionales por su labor periodística y su defensa de los derechos humanos entre los que destacan el premio Unesco- Guillermo Cano de Valentía en el Periodismo el Premio Olof Palme, el Harold Printer Prize y la Medalla Wallenberg. Actualmente está adaptando varios de sus libros al cine y la televisión.

sábado, 5 de noviembre de 2022

Xela Arias Darío a Diario, desmitificando la maternidad



Para el día de la mujer de este año, tuve que ayudar a mi hija Luz de seis años con un trabajo sobre una mujer pionera. Como nos tocó la letra «X» y por recomendación de su profesora de infantil y amiga Mercedes Prin, escogimos la figura de Xela Arias. Fue todo un acierto. Para ello leímos una pequeña biografía en gallego dirigida a niños de Lela edicións, lo que nos llevó tiempo después a leer su poemario dedicado a su hijo Darío a diario. La escritora Berta Dávila en el prólogo de este poemario nos transmite la esencia del mismo:
«Agárdase da nai unha ollada inxenua, rosa, sobre a experiencia do embarazo e da relación cos nosos fillos, onde desaparezcan as marcas que provoca a tensión da pel na barriga e, sobre todo, as marcas que provoca o conflicto do vínculo". 

Si hay un libro que desmitifique la experiencia de la maternidad es «Darío a diario».
Xela refleja a través de poemas cortos y a modo de diario, el cambio que supone en la vida de una mujer la maternidad y también, lo que significa para ella ser madre:


En una época donde las «influencers» en su empeño por hacernos ver lo que es la maternidad, transmiten incluso su parto
en directo si hace falta, Xela, con sus poemas sencillos, cuya honestidad no impiden la teenura, representa la maternidad «como un ejercicio de desprendemento», esa es una de las verdades, insiste Berta Dávila «que fai deste libro universal e asombroso».
Los dibujos sencillos y cargados de significado de Iván R. reflejan el alma de este diario, que en palabras de la autora «non naceu coa vocación de ser o que hoxe é: un libro encadernado e público. Foi, no seu principio, a necesidade imperiosa de explicarlle ao meu fillo o manifesto íntimo e interno de intencións maternas nas que el mesmo, polo feito de existir, me obrigaba a moverme; o compendio de contradicións que a maternidade me provoca.»

Recomiendo Darío a diario no solo a madres para leer con sus hijos como fue mi caso, pues cualquier lector interesado en la maternidad puede disfrutar de este libro. El gallego creo que no es impedimento para los lectores que no lo hablen ni lo lean, pues Xela utiliza un lenguaje sencillo y cercano, fiel a su voz como poeta. 
Si además queréis conocer más sobre su inspiradora trayectoria, y descubrir el motivo por el que es considerada una mujer pionera, recomiendo también la biografía mencionada al inicio.



Xela Arias (Sarria, 1962-Vigo, 2003), poeta, traductora y editora, desarrolló su labor profesional en la Editorial General entre 1980 y 1990. Tras licenciarse en Filología, ejerció como maestra de secundaria hasta su muerte.  Como poeta, publicó los libros Denuncia do equilibrio (1986);  Tigres coma cabalos (1990), en colaboración con el fotógrafo Julio Gil;  Dario a diario (1996);  y «Intempériome» (2003).  Poseedora de una voz inclasificable, su obra poética está marcada por la innovación y la intención transgresora de la palabra. Como traductora, tradujo al gallego obras de Fenimore Cooper, Jorge Amado, James Joyce, Camilo Castelo Branco, Roald Dahl, Angela Carter, Baudelaire y Alice Vieira, por lo que recibió reconocimientos como la Medalla del Premio a la Traducción de la Sociedad de la Lengua Portuguesa, el Premio Ramón Cabanillas de Traducción o Premio Plácido Castro.  En 2021 se le dedica el Día de las Letras Gallegas.




martes, 2 de agosto de 2022

El colegio, novela corta sobre la pandemia de Verónica Montes




Verónica Montes Santiso publica El colegio con el sello Mirahadas. Una historia de suspense situada en la pandemia actual por el Covid 19. Ríos de tinta han corrido a raíz de la pandemia. Se ha escrito sobre libros que profetizaron lo que estamos viviendo ahora, desde el clásico Decamerón (escrita entre 1351 y 1353) , véase, un grupo de hombres y mujeres se recluyen en una villa en las afueras de Florencia y en ella se desarrolla todo el libro, en plena época de pandemias y peste;; hasta la exactitud de los hechos escritos en la novela de terror escrita por el estadounidense Dean Koontz, Los ojos de la oscuridad (1945). Se publicó hace 40 años y habla de una virulenta epidemia que recuerda a la que se vive en la ciudad de Wuhan; pasando por el Apocalipsis de Stephen King (1978), que para quien no lo sepa trata sobre un virus gripal, creado artificialmente como posible arma bacteriológica, que se extiende por Estados Unidos y el mundo, provocando la muerte de la mayor parte de la población y la más surrealista de las profecías de 2011 registrada por el autor J.J. Benítez bajo notario: «En 2020, la flecha será arrojada sobre la multitud. Y caerán ricos y pobres. Los muertos se contarán por cientos de miles (hasta 2024)» decía la siniestra profecía, que registró el 13 de septiembre de 2011 ante el notario José María Florit de Sevilla. Solo una pequeña muestra de la literatura que genera y siguen generando las pandemias.

 ¿Y qué tiene de diferente El colegio? Esta novela corta actual es una obra que no tiene pretensiones de profetizar, ni en un ensayo sobre lo que está pasando y como nos afecta, pero en el que sí existe, a través de la ficción, una denuncia cara a la sociedad en que vivimos. La pandemia nos hará mejores decíamos. ¿Ha sido así? Verónica Montes, alias La lobita solitaria nos ofrece su visión en este libro, que parte de la siguiente premisa La pandemia afectó a todo el planeta. En el ambiente estudiantil, los colegios cerraron, los estudiantes fueron a sus casas... ¿Todos?, Hope, nuestra protagonista, no puede decir lo mismo. 

 ¿Quién es Hope y por qué ha llegado a esa inimaginable situación? Hope es una niña de doce años cuyos padres olvidan recoger a Hope del colegio cuando explota la pandemia. Cuando logra ponerse en contacto con ellos, no parecen dispuestos a recogerla y sacarla del horror y la soledad. No le queda más remedio que intentar sobrevivir, lo cual no le resultará fácil. El inicio de El colegio plasma su extrema situación: «Hola, soy Hope, y voy a morir. Mis fuerzas están fallando, y las provisiones están ya bajo mínimos. Desde hace seis meses que el mundo cambió, me encuentro en la habitación de mi colegio, esperando que alguien se acuerde de que aún existo…» 

 Parece que las cosas no pueden ir a peor para nuestra protagonista, ¿verdad? Según avanza la lectura el lector descubrirá el error de ese pensamiento. Nuestro protagonista, cuyo nombre parece un chiste de mal gusto dada su situación, verá mermar sus fuerzas, se le agotarán las provisiones, y un accidente le complicará todavía más la estancia en el colegio. Por si fuera poco, una inesperada compañera le hará el solitario encierro más penoso si cabe…

 A priori puede parecer una trama imposible, olvidarse de una niña de 12 años en un colegio, inimaginable. Pero si vemos las noticias, todos los días salen sucesos tan incomprensibles como ese, niños muy pequeños olvidados en el coche en plena hora de calor; niños a los que dejan solos en sus casas, cuando todavía son demasiado pequeños para valerse por sí mismos… Ya solo el telediario nos cuenta historias de terror todos los días, y no son historias de terror ficticio, sino reales e inexplicables. Y qué decir del pasotismo y negligencia de esos padres. La autora no ahonda en cómo llegaron esos padres a ese despotismo. Pero no es difícil conocer casos reales de padres negligentes, saber los motivos que desencadenaron la funesta situación y las consecuencias que causan en sus hijos. Lejos de convertirnos en una sociedad mejor, El colegio muestra una humanidad cada vez más fría y despiadada.
 ¿Conseguirá Hope salir del solitario confinamiento y superar su delicada situación? Las desventuras de Hope mantendrán pegado al lector hasta el final y despejará las incógnitas de esta historia.

 Recomiendo esta historia de suspense actual con regusto a clásico además de por su corta extensión que hace que pueda leerse en cualquier momento, y lenguaje directo y sin florituras, por la mirada crítica de la autora sobre una sociedad cada vez más deshumanizada. Un toque de atención que demuestra una esperanza de la autora que hace honor al nombre de su protagonista. Mientras esperamos su siguiente obra, podemos seguir leyendo sus críticas y crónicas coruñesas con fino humor, en su muro de facebook. 





 Verónica Montes Santiso nace en La Coruña un lluvioso 3 de Marzo de 1974. Desde muy pequeñita le apasiona la, y con los años la actividad lectora se ha ido incrementando. El Colegio, es su primera incursión en la vida literaria, animada siempre por quienes la han apoyado en la vida, sus padres.

viernes, 8 de julio de 2022

Dos tardes muy literarias

Sin duda las tardes del miércoles y el jueves no pudieron ser más literarias:


El miércoles me llega el nuevo libro de el gran Alfredo Conde A propósito de lo literario, gracias a Mar Balseiro, de Ézaro ediciones. Está disponible en castellano y gallego. Seguro que este libro no tiene desperdicio, pues Alfredo Conde nos habla sobre «el tránsito de su accidentada navegación por el sistema literario, en realidad, por dos sistemas literarios, el gallego y el español, tan parecidos y diferentes». Os contaré más cuando lo lea.

En Ferrol asistí con mi amiga Laura el miércoles en la sede de Afundación a la presentación de la reedición de Alén da desventura, escrita por Xavier Alcalá y publicada por la editorial Galaxia. Fue publicada originalmente en 1988, cuando le concedieron el Premio Blanco Amor, ahora se reedita con ilustraciones de Siro López, ambos llevan toda una vida de amistad y colaboración. Siro explicaba sus inicios con la editorial recordando a grandes amigos que ya no están. Francisco Castro  decía a Siro que Galaxia siempre será su casa, también confesó que Alén das desventuras era la mejor obra de Xavier Alcalá y  que estaba escrito «en estado de gracia». Xavier Alcalá nos presentó a los personajes mostrándonos su ilustración, y recordando el Ferrol de entonces qué tan bien conoce. Sin duda un libro que llama a la lectura. Me alegró saludar de nuevo a Siro López y conocer a Francisco Castro. Fue una gran presentación, y no es el único acto de Afinación relacionado con estos dos amigos. El primer acto fue una exposición de la colaboración de 50 años con Galaxias de Siro y Xavier.


La casualidad hizo que me reencontrará por fin con Julio Manuel, que para mí será siempre el librero de Jauja, librería de viejo de la calle Real donde me pasé tantas horas buscando libros, donde encontré desde un libro con marca de imprenta hecha a mano sobre Japón, hasta Kaputt de Curzio Malaparte o El dios de la lluvia lloora sobre México, de Lázló Passuth o el el crisol de La guerra de las salamandras de Karel Capek, sólo unos pocos títulos de todos los tesoros que encontré allí. Prácticamente 20 años de amistad, que se dice pronto. 

El jueves la tarde literaria fue en Coruña. Antes del acto Laura y yo fuimos a ver la famosa noria a la que no me pienso subir y nos sentamos delante de Doña Emilia. Ahí asistimos a un espectáculo que llamaría surrealista, pero que refleja cómo está «está el patio»: unos chavales se pararon delante de Doña Emilia y dijeron que quien era y por qué tenía un monumento si no la conocía nadie y si había que escribir para que te hicieran un monumento. Ya tiene delito estar en Coruña y no saber quién es nuestra escritora más internacional, que nos sorprendió una vez más publicando un libro después de cien años muerta gracias a Chema Paz Gago, del que no pude evitar acordarme ante semejante espectáculo. 



Después de tan esperpéntico momento, fuimos a Librería Arenas, donde me hice con el libro Cartas de amor y rebeldía, de la periodista, escritora y activista de los derechos humanos Lydia Cacho. El  libro fue publicado por Penguin Random House hace nada. Me entraron ganas enseguida de este libro después de ver virtualmente la presentación del libro, de la cual me enteré por una de las participantes, mi querida Cristina del Valle, la mitad del fantástico dúo Amistades Peligrosas. Las acompañaban en la presentación Lidia San José y Cecilia Suárez, cada una de las invitadas leía la carta de Lydia dirigida a ellas. Ojo a la carta que lee Lidia San José, no volveréis a ver a la muñeca Barbie igual. Con las cartas y la presentación conoceréis la trayectoria personal y profesional de Lydia Cacho, o como la llaman los del New York Times, la rockstar del periodismo mexicano. 



Y por fin llegó la hora de la presentación en el Sporting Club Casino del libro escrito por Ernest Scott Breve historia de Australia, publicado por el sello editorial de Manuel Arenas Roca. Participaban en el acto el productor y escritor Javier Ozores Marchesi, que nos habló de la conexión entre Galicia y Australia, de la riqueza del país y también de su salvaje y peligrosa naturaleza. 


Participaba también en la presentación la diseñadora, escritora y periodista Begoña Preñamaria, que no solo hizo una valoración del libro sino que destacó la capacidad de reiniciar una vida, no olvidemos que se mandaron allí convictos y prostitutas, y convertir, a lo largo de los años, Australia en lo que es hoy.

Bernard Molina, traductor y adaptador de la obra, nos recordaba que no era un libro de historia pero se podía considerar casi una enciclopedia. Habló de los documentos con los que trabajó, y adelantó su próximo trabajo centrado más en los aborígenes, los grandes maltratados de esta Nueva Australia. Hasta la década de los 80 del siglo pasado, se les da a cada como a auténticos animales. Luces y sombras de un gran país.

Libro interesante que había llegado a los lectores anglosajones pero no a España, y que ahora podemos disfrutar.

Pude reencontrarme allí con Verónica Montes Santiso, que ya ha publicado la crónica de este acto, y hacerme con su libro, dedicatoria incluida El colegio, del cual hablaré cuando lo lea.


Si justo ayer Facebook me recordaba el miércoles mi primera publicación, el relato Ulises, en una antología Mensajes en una botella coordinada por mi querida Rosa de Mena, ayer jueves recibía la noticia por redes de que de el despegue de «una de las musas de su saga: "Hamda y yo" (una preciosa historia de amor y humor, para jóvenes de 9 a 99 años. Esperando más noticias y con mucha ilusión de ver volar una entrega más, y sobre todo, de ver su fuerza e ilusión por la escrituta. Ya nos seguirás contando, Rosa.

Hasta la próxima y felices lecturas mientras tanto. 


miércoles, 20 de abril de 2022

La biblioteca de fuego de María Zaragoza, un homenaje a los soldados de los libros

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La biblioteca de fuego de María Zaragoza ha ganado el Premio Azorín bajo el título Castigo de fuego y bajo el pseudónimo de Genoveva Vilar, es una novela histórica y de intriga que muestra su amor por las bibliotecas y rinde tributo a los soldados de libros que se arriesgaron para protegerlas.

La novela nos sitúa en el convulso Madrid de los años treinta. Tina sueña con convertirse en bibliotecaria. Junto con su amiga Vega se adentrará en un mundo de de cabarets y clubes feministas, libros malditos y viejos fantasmas. Así descubrirán la Biblioteca Invisible, una antigua sociedad secreta que vela por los libros prohibidos.

Pronto Madrid se convierten una ciudad sitiada, donde la cultura corre más peligro que nunca. En medio de una guerra que lo arrasa todo, Tina vivirá una historia de amor clandestina que marcará cel resto de su existencia mientras trata de proteger libros, no solo de los incendios y las bombas, sino también de la ignorancia y los saqueadores.

Si María Zaragoza ya dedicaba Baba Yaga a su librero de confianza y a la figura del librero, La biblioteca de fuego es un homenaje a los libros y a sus rescatadores en todo su esplendor.

Es una novela también reivindicativa, pues saca del olvido a las mujeres de la guerra civil española que se arriesgaron para salvaguardar las bibliotecas y cuya historia se intentó borrar.

«Si tenemos mala suerte, se nos acusará de expolio. Si la tenemos buena, no recordarán nuestros nombres, nuestros rostros, o quiénes fuimos. [...] Nuestros futuros son intercambiables, todos somos invisibles. Dentro de algunos años nos preguntaremos si todo esto sucedió tal y como lo recordamos y si a alguien le importa.»

La autora se ha inspirado en la figura de mujeres como Blanca Chacel, que salió junto a Elena Gómez de la Serna con dos maletas de 30 kilos cada una rumbo a Ginebra para poner a salvo el archivo 

Fueron héroes, en su mayoría heroínas, que lucharon por salvar la cultura no solo de las bombas sino de quemas masivas de libros como el bibliocausto que el régimen de Franco organizó en 1939 para conmemorar al día del libro y que pusieron en riesgo su vida por proteger nuestro patrimonio.

Como buen homenaje no pueden faltar títulos de libros como un clásico que no nombraré por no desvelar parte de la trama, pero si cuento que saldrá a la luz gracias a nuestra protagonista, o el mítico Mujercitas, incluso libros espiritistas tienen cabida en esta Biblioteca Invisible. Es un libro que te lleva a otros libros no solo por los títulos que los personajes nombran, sino porque te recuerdan a lecturas de cosecha propia, en mi caso me han llevado a El Club Dumas de Arturo Pérez Reverte, a De la melancolía de Espido Freire o al 1984 de George Orwell.

Sus más de 500 páginas no se nos hacen en absoluto pesadas, La biblioteca de fuego es de estos novelones que no puedes soltar, y tiene unos giros de tuerca sorprendentes, además de muy bien jugados. Cuando terminas no sabes que hacer con tu vida, quisieras meterte en la historia otra vez. La novela y sus personajes permanecerán en mi lista personal de historias inolvidables.

Destaco también la faceta visionaria de su autora, pues como buena lectora sabe que todo ya pasó otra vez. Esa sabiduría que nos dan los libros nos ofrece la oportunidad de no repetir los mismos errores, y ya de repetirse, porque el ser humano parece que no aprende, espero que haya una sociedad secreta que proteja la cultura y que gracias a esos soldados de los libros, llegue a futuras generaciones. 


jueves, 17 de marzo de 2022

Era Hex





No era un farol. En febrero de 2022 el que no puede ser nombrado nos declaró la guerra. No me lo pensé. Llamé a nuestros amigos de España. Tampoco lo pensaron. Salieron con sus hijos a reunirse con nosotros y sacarnos del horror. La niña y yo nos fuimos con poco. Yo, Oxana, me llevo una caja con lo justo y otra con algunas de mis obras de artesanía hechas a mano. Para la niña además de lo básico, algún juguete y algunos cuentos. Mi marido tuvo que quedarse en el país a luchar y me pidió que me llevara su guitarra para cuando esto acabe y nos volvamos a reunir. La niña me pregunta por qué papá no viene con nosotras. Yo le digo que luego vendrá. Espero y deseo que sea así. Pero de momento no puedo permitirme el lujo de pensar mucho. Es hora de actuar.. 


Nos encontramos en la frontera de Polonia. Elois y Mar llegaron con sus hijos pequeños, Lúa y Atreyu. La guerra se recrudeció y tuvimos que posponer la salida. Nos resguardarnos en un colegio donde nos dijeron que hacían la vista gorda. No sabíamos que iba a pasar ni cuándo podríamos salir, si es que podríamos. Nos preocupaba que no llegaran los alimentos que llevábamos encima, sobretodo por los niños. Intentamos distraerlos y que dentro de lo que cabe, no lo pasaran mal, que no tuvieran miedo. Me acordé de la película de Robin Williams Ilusiones de un mentiroso. Jamás pensé en que algún día la llegaría a protagonizar.


Llevábamos ya un par de noches. No sabíamos cuanto más aguantariamos todos los que estábamos allí. El frio y las bombas que bramaban nos sumieron en el terror más absoluto. La gente lloraba, nuestros niños parece que milagrosamente eran capaces de dormir.





—Lúa, ¿estás despierta? —preguntó la hija de Oxana  en bajito.

—No, no puedo dormir. No puedo parar de pensar en que esto es una guerra, pero no hay armario como en Narnia.

—No te preocupes, verás. —dijo sacando una muñequita del bolsillo.—  Mi mamá no se dio cuenta pero la traje.

—¿Qué es? —preguntó Lúa.

—Es una muñeca embrujada. Si le doy agua y comida, no nos faltará de nada. Una vez hasta salvó a mi mamá de Baba yaga.

—¿De quién?

— Baba yaga, la bruja rusa que come a los niños.

—Que miedo —se estremeció Lúa.

—Si, es que mi madre, cuando era pequeña vivió en Rusia. Un día tuvo que hacer un recado, y se encontró con Baba yaga, porque se equivocó de casa. y ¿sabes que? de su casa salían unas patas de gallina, ¿te lo puedes creer?'daba mucho miedo.Pero esa muñequita que primero le dio su madre y que ahora tengo yo, la salvó.

—Menos mal que tú mamá se salvó.Y ¿nos salvará a nosotros ahora? —preguntó Lúa.

—Claro, ya verás, le voy a dejar un poco de agua y un poco de chocolate para que coma mientras dormimos y cuando despertemos, todo se arreglará.



Al día siguiente, cuando despertaron, las niñas vieron que el agua y el chocolate ya no estaban y se quedaron tranquilas. Fuera cosa de la muñequita o no, la verdad es que llegó la ayuda humanitaria que les permitió aguantar hasta que finalmente pudieron huir.

Por supuesto del coche en el que iban a volver no quedaba ni rastro, así que cogieron el tren.

Por el camino de vuelta, el conductor quiso recordar a los muertos que dejaba la guerra. Oxana pensaba en cuánto faltaba para volver a reunirse los tres.


Cuando llegaron a su destino, fue como si el cielo se hubiera abierto para ellas. Ya nada volvería a ser igual. Eran unos supervivientes, eran refugiadas.