Hace unos días terminamos Desperaux ,una novela adorable sobre un ratón sin cola enamorado de la música, de los cuentos y de una princesa llamada Guisante. Un héroe que desafía al destino armado de aguja y un ovillo de hilo.
La historia habla de la traición y el perdón, de la incomprensión y la empatía , de la maldad y del amor, de la luz y la oscuridad . Un viaje desde las profundidades de las mazmorras a la luz de un castillo. De la muerte segura a la vida.
Una historia en la que ni siquiera el clásico final feliz está tan idealizado como para que una rata sea perdonada del todo, ni una sirvienta pueda ser princesa, ni un ratón se case con una princesa.
Y como pasa con todas las buenas historias , nos dio pena que terminase. Y esa es parte de la magia. Ninguna historia se alarga tanto como para que su hilo no tenga fin.
Los orígenes de Desperaux
La trastienda de la historia me gusta casi tanto como el propio cuento. Su autora, Kate DiCamillo atribuye al hijo de una amiga la inspiración para su maravilloso libro. Como ella misma relata: «Hace unos años, el hijo de mi mejor amiga me pidió que escribiera una historia para él sobre un héroe improbable con unas orejas excepcionalmente grandes. Bueno, Luke Bailey, tres años más tarde, aquí tienes la historia de ese mismo héroe».
La autora tuvo sus dudas. Durante el proceso de escritura, tras los atentados del 11 de septiembre, la autora llegó a cuestionarse si las historias y los cuentos realmente importaban o si tenían el poder de ofrecer luz en medio de un mundo tan difícil.
Por suerte para los lectores encontró la solución escribiendo el singular encargo al estilo de cuento de hadas clásico, con un narrador que se entromete constantemente en la historia haciendo preguntas retóricas como:
«¿Lector, sabes lo que es tener el corazón roto?»
«¿Te parece que esto es el final de la historia? No lo es».
«¿Alguna vez has deseado algo con tanta fuerza que sentías que te iba a estallar el pecho?»
El narrador te lleva de la mano por este viaje de la oscuridad hacia la luz, que parece un viaje interior de la propia autora, aunque también puedría ser el nuestro en algún momento de nuestras vidas. Y es que, como dice uno de los personajes:
«Las historias son luz. La luz es preciosa en un mundo tan oscuro.»
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La verdad que solo nos faltó el crepitar de una chimenea para redondear la atmósfera de cuento. Pero en esta casa no hay chimenea; curiosamente, esto mismo encaja perfectamente con ese final tan poco idealizado y tan real de la historia, y, a la vez, tan lleno de luz.
KATE DiCAMILLO vive actualmente en Minneapolis, aunque creció en el Sur y recibió su licenciatura por la Universidad de Florida en Gainesville. Es también autora de Gracias a Winn-Dixie, libro galardonado con el premio Honor Newbery, publicado como Desperaux por Noguer y Caralt Ediciones.
TIMOTHY BASIL ERING es autor e ilustrador de The Story of Belly Rat Bone. Su obra ha aparecido también en revistas, producciones teatrales, murales y galerías. Vive en Somerville, Massachussets.