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| Fotografía de portada por Montse López Funcasta |
| Alberto Ladero Lorente (fotografía por Montse López Funcasta) |
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| Fotografía de portada por Montse López Funcasta |
| Alberto Ladero Lorente (fotografía por Montse López Funcasta) |
Una mano envuelta en un rosario y portadora de un arma nos lleva a la la novela Padre. Memorias de un narco español. A su autor, José A. Kapelo, se le conoce sobre todo por sus facetas de arquitecto y abogado, se inicia como autor con este libro prácticamente testimonial. Padre es la primera novela de José A. Kapelo y además primera parte de una ambiciosa trilogía que promete contar las memorias de un narco español. No es difícil identificar el escenario y la historia que describe con la situación que empezaba en la Andalucía de los 80. Cuenta en una entrevista que la historia es el testimonio de un cliente al que le pidió permiso para contarla. Bajo esta premisa leemos Padre sabiendo que no conoceremos la identidad del protagonista.
¿Cumple la promesa en esta primera parte el autor de Padre? Pues aun con algún fallo que tienen casi todas las primeras novelas, cumple en causar interés por lo que el autor nos está contando y curiosidad por lo que nos aportarán las dos siguientes entregas. Es más, con su estilo particular nos acerca tanto al protagonista que consigue que nos pongamos por un momento en su piel, en lugar de juzgarlo, para eso están los jueces, y entendamos como pasó literalmente del seminario al mundo de las mafias. Kapelo poco se deja en el tintero. En este libro no se intenta «blanquear» la imagen de un narcotraficante, no elimina las situaciones más repulsivas de la historia de este personaje, al contrario, se nutre de ellas para intentar comprender como una vida pasa de ser un posible buen futuro a recoger el testimonio de un negocio tan oscuro como el del narcotráfico.
También hay cabida para la metaliteratura en esta ópera prima. Pues además de una vida llena de excesos de corrupción y de mafia, también hay cabida para los libros. Lope de Vega o Zorrilla salen a relucir en medio de una vida de mafia y corrupción.
También nos recuerda, cada una con su estilo, a otras narconovelas como La reina del Sur de Arturo Pérez-Reverte.
La figura del padre representa las tres grandes influencias en su vida: Dios, de quien se aleja quizás demasiado pronto; el padre que lo ha criado, fundador del negocio familiar, a quien abandona habiendo tomado de él lo que le abriría todas las puertas que ambicionaba; y otro mafioso, más experimentado, llamado Peppe Bossi, quien lo termina de alejar de toda su familia.
A través de un estilo realista, profuso en anécdotas y descripciones, José A. Kapelo elabora un personaje cuyo poder no conoce límites, perdido entre el vicio, la apatía y la avaricia.
Recomiendo este libro no solo por el interés por lo que cuenta sino por como lo cuenta. En esta época polarizada que vivimos en la que además todos somos jueces, José A Kapelo se limita a intentar comprender cómo alguien pasó de un extremo a otro, como la vida puede cambiar tanto, sin juzgar. Su actitud se contagia al lector creando curiosidad. La manera de contar las historias nos dicen mucho de sus autores, y tal y como está la sociedad actualmente, saber que quedan personas que solo quieren contar una historia para intentar comprenderla, me transmite esperanza, que no es poco.
Los valores del autor se ven en una historia que ha creado con mucho respeto e ilusión. Esperando ya las siguientes entregas!
El 1 de julio salió a la venta El innombrable, la última novela de Gustavo Forero, publicada por Grupo Tierra Trivium en la colección Sangre y tinta.
Gustavo Forero nacido en Pamplona, Colombia en 1967 es abogado, literato, crítico, editor y profesor. Es doctor Cum Laude en Literatura por la Universidad de Salamanca y magíster en Études Romanes de la Universidad de la Sorbona (París IV). Obtuvo el premio a la Investigación de Mayor Impacto de la Alcaldía de Medellín (2016) por su trabajo La novela de crímenes en América Latina: un espacio de anomia social (Siglo del Hombre, 2017) y el Premio a la Investigación de la Universidad de Antioquia (2014) por La anomia en la novela de crímenes en Colombia (Siglo del Hombre, 2012). Asimismo, fundó y dirigió durante diez años el Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro.
El innombrable es su tercera novela, una lectura deconstructiva de la historia nacional, una narración trepidante que puede ubicarse entre la novela negra, la novela histórica y la denuncia social.
Sinopsis:
Un país con un gobierno corrupto, un pueblo cansado de la explotación y la represión. 1977: el Paro Cívico Nacional en Colombia deja más de cincuenta muertos, cien heridos, numerosos desaparecidos y más de cuatro mil detenidos. Margarita Castro es madre de familia, secretaria del Seguro Social y líder sindical. Junto con algunos de sus copartidarios, es detenida, violada, torturada y estafada por miembros de la Policía Militar. Desde una redada espectacular, recuerda su historia. Tiene muchos deudos militantes en su haber, incluidos un anarquista, tres poetas y su marido que por una rara profecía la halan al mundo de los muertos. Ella quiere hacer justicia, pero… ¿Quién es el responsable de su viacrucis? ¿Quién es el Innombrable? ¿Qué papel juegan la CIA y el Plan Cóndor en este asunto? El Innombrable es una lectura deconstructiva de la historia nacional, una narración trepidante que puede ubicarse entre la novela negra, la novela histórica y la denuncia social.
Gustavo Forero, reside actualmente en la ciudad de Alicante, hará la presentación oficial de El innombrable en la mítica Semana Negra de Gijón, de la mano de Ángel de la Calle, y en la I edición del festival internacional Alicante Noir.

El escritor y crítico literario Eduardo Boix publica La estirpe. Autobiografía del monstruo con la editorial Ediciones del viento, una investigación sobre el origen de la maldad humana.
Eduardo Boix es conocido por su labor como gestor cultural y como crítico literario, ha colaborado en revistas como Qué leer, es subdirector y cofundador de Letras en vena y colabora en Revista 17 musas. Como autor ha escrito tanto poesía como novela, adentrándose con La estirpe. Autobiografía del monstruo. en el ensayo y la autoficción.
La portada de este libro es un reclamo perfecto para la lectura que nos espera, el monstruo creado por nosotros mismos hecho a nuestra semejanza ya nos da muchas pistas de lo que nos vamos a encontrar en estas páginas.
La estirpe es un ensayo sobre los límites de la humanidad, de sus luces y sus sombras. Es una investigación que va desde fuera hacia adentro. Por sus páginas desfilan los monstruos más crueles de nuestra sociedad como Antonio Anglés, José Bretón, Charles Manson o Ricardo Barreda, y algunos que por diferentes motivos conoció el propio Eduardo, como el conocido caso de Óscar Morales. Falta Tomás Gimeno en su lista, pues este libro fue escrito antes de que descubriéramos a este nuevo monstruo. Eduardo sabe que los monstruos siempre están al acecho y nos recuerda que en el momento más inesperado, los monstruos aparecen y nos hacen descender a los infiernos.
La literatura siempre está presente, es su refugio y autores como Sergio del Molino, Emmanuelle Carrére o Javier Cercas desfilan también como faros que guían en la oscuridad.
Eduardo intenta exorcizar sus mayores fantasmas que son grandes tabúes en la sociedad y como el suicidio,el duelo y la losa de la culpa, La literatura una vez más ilumina las tinieblas y evoca las muertes injustas de grandes autores como Virginia Woolf, Sylvia Plath, Primo Levi o Reinaldo Arenas, que le ayudan analizar y tratar de comprender lo vivido.
Además de ensayo sobre la maldad y autoficción es metaliteratura, La estirpe de otros libros a los que no dudaremos en apuntar para leerlos más adelante, comprobar la relación que hace el autor y sobre todo, disfrutar de buena literatura.
La estirpe. La autobiografía de un monstruo es más que un libro de autoficción. Estas páginas catárticas pueden servir de mucha ayuda si cae en las manos adecuadas. Los libros si llegan a uno en el momento y lugar exactos no solucionan, pero ayudan. Cuando algo se escribe, se materializa, se vuelve real, y eso Eduardo lo sabe muy bien, por eso trata de «ponerle nombre» a su propio monstruo en este libro, porque sabe que nosotros mismos podemos ser nuestro peor enemigo.
Para ponerle nombre Eduardo indaga en su memoria, partiendo de los mayores fantasmas de su infancia, El autor de La estirpe reflexiona sobre la dualidad humana para encontrar el origen de de su propio monstruo. Y desde luego que no veo al monstruo que busca. No existe ningún paralelismo entre sus fantasmas y los monstruos que muestra en estas páginas. Ellos no han tenido límites, Eduardo supo acabar con sus fantasmas aceptándolos. Me quedo con estas palabras de La estirpe que encierran para mí, la esencia de este libro:
«La vida me ha enseñado que los demonios hay que sacarlos fuera. Mostrarlos a la luz que se fundan con ella. Los demonios se queman con la luz»
En el valle, ya en la noche, mientras los niños duermen, a la luz de mi portátil pienso en las palabras de la escritora y pionera Espido Freire en una charla virtual moderada por Marina Beckett y la autora Vanesa Montfort. Contaba Espido que cuando estudiaba no le enseñaron mucho sobre autoras, exceptuando a las más conocidas. A raíz de ello decidió hacer una búsqueda personal y descubrió su conexión con las autoras anglosajonas, como dice ella, quizá porque estudió filología inglesa. Antes de escuchar esa charla mi idea de como participar en este concurso era escribir un relato quizá sobre Emilia Pardo Bazán, ahora que estamos en su bicentenario y en pleno conflicto con la familia Franco y el Pazo de Meirás. Pero las palabras de Espido me dieron que pensar y le di una vuelta de tuerca a la idea original. Ya no sería un relato sobre una autora tan presente en la actualidad, sino que iniciaría mi propia búsqueda. No dudé en buscar entre las autoras gallegas y así descubrí a María Luz Morales Godoy. Sí, reconozco mi desconocimiento e hice un testeo con personas de distinta edad y formación. Fue desconcertante averiguar que muchos no sabían de quien hablaba. Entonces no solo cambió el objetivo de este texto sino la forma, y lo que iba a ser un relato sobre alguna autora todavía muy en vigor, se convirtió en un testimonio sobre el inicio de una investigación.
María Luz Morales Godoy nació en 1889 en La Coruña, fue escritora y pionera en el periodismo cultural. No se definía como feminista, ella decía «Ni feminismo ni masculinidad. Hombres y mujeres, personas, como Dios nos ha hecho». Sin embargo allanó el trabajo de las mujeres en el periodismo cultural y la escritura. Hay una biografía sobre ella escrita por María Ángeles Cabré en la que explica que María Luz se hizo periodista cultural en la cocina de su casa, pues no había otro lugar en España para que las mujeres pudieran fraguar sus vocaciones.
En tiempos en los que había que escoger entre tener marido o empleo ella no solo escogió lo segundo, sino que estudió Filosofía y letras y decidió ser escritora para poder llegar a convertirse en periodismo. Empezó la carrera de periodismo con la revista femenina Hogar y moda y logró hacerse directora de la misma. A sus 25 años ya era periodista.
En 1923 envía unos ensayos sobre Don Juan y sobre teatro de los niños. Su calidad literaria la lleva hasta el periódico La Vanguardia. El año siguiente, cuando el cine era todavía considerado un espectáculo menor, se hace cargo de las páginas de un género no acreditado, la crítica cinematográfica. Irrumpe así en las páginas del diario su firma en la novedosa sección semanal Vida cinematográfica, con el seudónimo galdosiano de Felipe Centeno. pues considerando la columna una colaboración sin importancia, decide acuñarlo inspirada en un personaje de Benito Pérez Galdós. La periodista pasa a ser una redactora más, la única mujer en la redacción de La Vanguardia. Después pasa a ocuparse de la crítica de teatro, más valorada y mejor vista. Ahí firma ya con su nombre.
Gracias a su talento se incorporó como asesora literaria de la Paramount. María Luz no se limitaba a traducir los textos, sino a escribir los diálogos y adaptarlos a la fonética española. A su vez colabora con el diario madrileño El Sol, el periódico de la intelectualidad, haciéndose cargo de la página femenina La mujer, el niño y el hogar hasta el cierre del mismo.
Preside en Barcelona la Residencia Internacional de Señoritas Estudiantes, en 1931. Se implica en el Conferentia Club de Isabel Llorach y traba amistad con autoras de la talla de Gabriela Mistral, y continúa escribiendo. Con el estallido de la guerra civil, el gobierno de la Generalitat decreta la incautación de algunos periódicos entre los que se encuentra La Vanguardia que queda bajo el control de un comité obrero CNT-UGT constituido el 19 de julio de 1936.
El ocho de agosto el comité del diario decide nombrar directora a María Luz, única mujer de la redacción. Sus representantes van a su casa suplicándole que acepte el cargo. Advertida por sus amigos Carles Soldevila y Tomás Garcés de que era más peligroso decir no que aceptar el puesto, toma su determinación: «Accedo pero con una condición. Conozco perfectamente la técnica del periódico. Tendré cuidado de la marcha de la redacción… Pero si acepto es solo con carácter provisional. En cuanto a la parte política, tiene que llevarla otro. Yo sólo haré periodismo» afirmó. No puedo evitar pensar cuantos periodistas dirán lo mismo a día de hoy.
Al día siguiente las páginas del diario proclamaban su nombramiento: La victoria franquista de 1939 la lleva a permanecer 40 días encarcelada en un convento de Sarrià. El nuevo régimen también la priva de su condición de periodista. En ese momento inicia su exilio interior durante el que, incansable, sigue escribiendo, bajo los pseudónimos de Ariel y Jorge Marineda. Publica una de las primeras historias del cine en castellano y colabora con la Editorial Araluce en la adaptación de varios clásicos para el público infantil dirigiendo la colección Las obras maestras al alcance de los niños, que reunidos de su mano con el propósito de que los lectores dieran, como dijo ella «un sentido nuevo y vivo», son declarados por real orden de utilidad pública.
Esto no se va a quedar aquí. Leeré más sobre la historia apasionante e inspiradora de esta mujer. Creo que la primera mujer que dirige un periódico en este país merece que se ponga en valor de nuevo.
Apago el portátil por hoy, hora de descansar. Todavía en duermevela, las palabras bailan en mi mente, sigo pensando en la figura de María Luz y en una curiosa coincidencia: María Luz Morales fallece el 22 de septiembre de 1980, mi hija Luz nace un 22 de septiembre de hace ya casi cinco años...
Sinopsis:
Lisa, una joven universitaria necesita trabajar para poder seguir estudiando y así acepta ser maquiladora en un tanatorio. De las múltiples experiencias que vive y usando a los personajes que conoce decide escribir una novela,